Old School Glorias

Acá una extraña especie de “Rafiki” integrándose a los BetronicO’s…

Por encargo de mi “Simba” y porque los achaques tal vez ya no me permitan agitar el rabito como (in) apropiado sería, he de recordar y compartir con ustedes un poco de aquellas glorias de la vieja guardia que han devenido en la (in)decorosa industria de la música electrónica (eso que ahora le llaman EDM, o algo así).

Resulta pues que cuando mis tiernos e inocentes odídos comenzaron a ser víctimas de los misteriosos visitantes a la casa, la primera canción que logro recordar, gustar y bailar (Méh, igual y a ustedes les tocó la desvirginada de la memoria auditiva con calamidades como 1, 2, 3 de “El símbolo”) no fué una de esas tonadas épicas de Led Zepellin, o los himnos de Queen. No, señoritos y señoritas… La mera rola tuvo que ser…

Y no hubo poder humano que lograra ahuyentar a la tierna criatura de detrás de la puerta de la sala, a deshoras de la madrugada, para escuchar las sesiones de música “disco” a escondidas de los adultos que llegaban cargando viniles y cassettes… (Sí, esos cartuchitos extraños de plástico de dos bobinas, y también los 8-tracks)

A los d emi generación tal vez les tocó escuchar los discos de Cri-Cri, o los cuentos de “La Gallina Marcelina”, pero a mí, desde la más temprana edad me (mal)educaron con Dance Music, aunque entonces no se llamara así.

La portada del single, con un diseño bien moderno-aero-espacial

 

Funkytown, de la agrupación Lipps Inc. llegó al primer lugar de las listas 100 y Dance de Billboard en 1980, y también ocupó el codiciado número uno en Alemania, Austria, Suiza, Noruega, Australia y Holanda. Se quedó en un disgno segundo lugar en Reino Unido, Suecia y la lista de Rhythm and Blues en Estados Unidos.

Actualmente es considerada uno de los últimos grandes hits de la música “disco”, y sigue siendo en lo personal, una máquina del tiempo que me transporta a esos momentos en que bailaba en silencio, detrás de la puerta, sin entender un carajo de  lo que se trataba, pero sabiendo que era aglo de lo que iba a querer más y más.

Por ahí de 1987 a los de Pseudo Echo se les ocurrió hacer un remake en teoría rockeroso, con buen éxito. Hay unas 10 versiones más, incluyendo unas 3 en español que ni vale la pena mencionar.  Se le ha rendido tributo en Studio 54, y sin duda, ganó un lugar de honor en la fonoteca lobuna.

Como dato curioso, Funkytown es ambién el apodo de la ciudad de Fort Woth, Texas  (Esa ciudad pegada, que comparte el aeropuerto en el que aterrizan cuando van a Dallas -bad pun intended-).

En la próxima entrega, las aventuras lobunas de “Rafiki” en los 90’s, y una crítica a la tendencia de los video-bares que casi acabó con los clubes y las pistas de baile, arruinando la navidad y forzándonos a estas apretujados y de pié, en lugar de bailando y saltando como los dioses mandan que debe ser en una buena fiesta.

Hasta entonces, que las galletas del lado oscuro no les falten, criaturitas de la noche.

@saiffe

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.