La música en la Historia I: ¿Por qué conmemoramos el Pride en junio?

Publicado por Nancy Gómez en

Por: Nancy Gómez

El mes de junio es muy especial para la casa Be-Tronic y la industria de la música electrónica en general ¿Por qué? Se celebra o más bien conmemora el pride. Ese momento de abrazar a quienes realmente somos y mostrarlo ante una sociedad que muy difícilmente acepta a todos. Pero, ¿No te has preguntado a profundidad porque se hace en junio y no en agosto, septiembre u octubre, para que coincida con la celebración de Halloween? En esta pequeña editorial hablaremos del movimiento insignia de la causa por la cual luchamos todos los diferentes, todos quienes no cabemos en la norma; así como su enorme legado en todas las personas quienes portan con orgullo el hecho de ser parte de la comunidad LGBTQ+. Por consecuente, quienes aún intentan encajar con la sociedad normativa por razones totalmente respetables.

El Pride se celebra en junio, para ser más específicos, la última semana con una mega marcha en diversas ciudades del mundo (para coincidir nuestros horarios laborales con el día especial). El 28 de junio de 1969 fue una fecha que cambió la historia de la comunidad LGBT+ y mundial para siempre. En ese día ocurrieron los ahora famosos disturbios de Stonewall. Este fue el cerillo que encendió la llama de la causa por la que homosexuales, bisexuales, transexuales, asexuales, poliamorosos, no binarios y un larguísimo etcétera luchan todos los días.

“El Poder Gay (Gay Power) llegó a Sheridan Square. Estas calles parecieron este fin de semana un escenario sacado de una novela de William Burroughs desde que el súbito espíritu del Poder Gay sacó su cabeza y escupió un cuento de hadas que la ciudad nunca había escuchado”.

Estos disturbios consistieron en una serie de manifestaciones violentas contra una redada policial (de las típicas que había en esos lugares) en el pub Stonewall Inn, ubicado en el barrio Neoyorquino de Greenwich Village. Fue uno de los pocos parajes donde miembros de la comunidad podían convivir pacíficamente aunque con el acoso de las autoridades cada vez más constante. En ese día querían arrestar a las más de 200 personas que se encontraban en el sitio ¿La razón? Simplemente por ser personas que no amaban de la forma «normal» o no vestían como la gente «normal».

El mundo continuaba viendo con malos ojos a la homosexualidad en esos momentos, dejó de considerarse como una enfermedad mental en 1973, los tratamientos con descargas eléctricas no fueron abolidos hasta ese año también. Ni que decir de las muestras públicas de afecto o las vestimentas estilo drag. Todo Estados Unidos ( excepto Illinois) tenía una ley Antisodomía cuyo castigo era peor que la muerte. No solo era pasar en un calabozo por una noche, se trataba de un escarnio público donde era garantizada la pérdida de trabajo, amigos, familia y todo lo demás que podemos considerar indispensables para la estabilidad física y emocional en cualquier ser humano.

El pretexto de la policía para allanar lugares como este era el hecho de «vender alcohol ilegalmente en espacios desordenados», para ellos el hecho de reunir a más de 100 personas homosexuales era desorden. En un primer momento, arrestaban clientes, cerraban la casa registradora, confiscaban el alcohol y clausuraban la puerta del punto con candado, al grado de que los dueños de Stonewall sobornaban a autoridades, miembros de otras mafias y los funcionarios de la autoridad estatal de licores para que fueran avisados sobre estas redadas, mejor prevenir que lamentar.

La administración de los clubes gay daban muchas señales para los clientes, una de ellas era encender la pista antes de una redada, con ello dejaban de tomarse las manos o mostrar afecto de una manera que podrían ser arrestados. Todo eso cambió ese legendario 28 de junio, donde a pesar de todos los pagos, la policía decidió irrumpir de todos modos.

A diferencia de otras ocasiones, en vez de dejarse atacar, los asistentes de Stonewall, cansados de tanta opresión y problemas, decidieron defenderse. A las 1:20 de la mañana comenzó una batalla entre lo socialmente aceptado y la sensación de completa libertad de ser uno mismo, a esto se unieron poco después más miembros de la comunidad LGBT+. Durante los días siguientes se dieron hechos parecidos en algunos otros lugares de Nueva York. Actualmente, estos disturbios se conocen como el catalizador para la lucha constante de los derechos LGBT en todo el mundo.

Los disturbios de Stonewall

Las luces de la pista parpadearon, indicando la llegada de cinco agentes junto con otros cuatro quienes ya se encontraban en el lugar antes. El primer error de las autoridades (y razón por la cual el operativo no salió como esperaban) fue el hecho de que las patrullas encargadas de llevar a los arrestados y alcohol confiscado demoró mucho en llegar. Fue en ese momento cuando Stormé DeLarverie lanzó uno de los primeros golpes, al ver esto muchos más se unieron y comenzó a convertirse esto en un serio problema para estos agentes del orden y el bien común.

“Por alguna razón que ni siquiera ahora puedo explicar, empezamos a dar pasos hacia él. No sé qué pinta teníamos porque ninguno de nosotros se giró para ver las caras de los demás. El policía agarró su porra e iba a hablar de nuevo, pero no lo hizo. Vio algo en nosotros que le asustó. Pestañeó, tragó saliva y se dirigió hacia dentro del bar»

Martin Boyce

Lo que sería un momento de intimidación para los clientes homosexuales, bisexuales y más terminó siendo una redada, pero para los policías quienes tuvieron que esconderse por más de 45 minutos ante una turba masiva furiosa. Se necesitaron de bomberos y un escuadrón antidisturbios para poder calmar las aguas de la primera noche.

«Por casualidad vi a un amigo mío adentro, un joven sin identificación y me hizo un gesto como si quisiera salir. Así que, naturalmente, traté de ayudarlo. (Me) empujaron de regreso al Stonewall estos policías vestidos de civil, y no me dejaron volver. En ese momento no dejaron salir a nadie. Fue como una situación de rehenes”.

Raymond Castro, mecenas de Stonewall para Business Insider

El conflicto se extendió por seis días, siendo los más violentos los ocurridos el primer y sexto día entre intercambios de puños, armas y saqueos de los negocios cercanos. Muchas comunidades LGBTQ cercanas oyeron el rumor de que había hermanos suyos peleando en ese club y se unieron a la causa, siendo al principio 500 y luego más de 2000. No hubo víctimas fatales directas, aunque un grupo de alborotadores provocó una falla cardiaca en el conductor de un taxi.

El cambio del mundo reflejado en los disturbios de Stonewall y antecedentes

«Cuando vives una mentira, como yo, esperas a que alguien susurre la verdad para que también puedas renunciar a la mentira. Eso es mucho de cómo vi y experimenté Stonewall y cómo experimenté el movimiento gay”

Virginia Apuzzo, quien era monja en uno de los conventos más prestigiosos de Estados Unidos y tras los disturbios de Stonewall, aceptó ser lesbiana .

Los disturbios de Stonewall son parte de un contexto caótico y revolucionario, la lucha de la comunidad se unió con el feminismo, el movimiento de poder negro y las protestas por la Guerra de Vietnam. Todos ellos formaron un caldo de cultivo perfecto para el cambio radical en la forma cómo concebimos a los seres humanos, pasamos de un solo patrón a llegar a una especie de inicio de utopía, donde varios de nosotros nos comenzamos a ver como iguales, sin importar las características físicas, psicológicas, gustos y orientaciones sexuales.

Aunque el movimiento en pro de los derechos de la comunidad LGBT se remontan a décadas anteriores al hecho histórico. En 1950, el movimiento por los derechos de los homosexuales en Estados Unidos se organizó oficialmente y creó la Sociedad Mattachine en Los Ángeles. También surgieron otros grupos en varios puntos del país.

De hecho, ya habían ocurrido varios enfrentamientos entre la comunidad y la policía, el más celebre que podemos ver es aquel ocurrido en Cooper Do-Nuts en Los Ángeles en 1959 mientras se recaudaban fondos para el Consejo de Religión y Homosexuales en San Francisco en 1965. Posteriormente, en 1967 ocurrió un enfrentamiento similar al de Stonewall en La Taberna del Gato Negro de Los Ángeles, pero, no fue hasta el movimiento de Nueva York que todos se unieron en pro de la expresión y defensa.

Lo que hizo diferente a Stonewall de otros movimientos fue el hecho de que el propio recinto convirtió ese movimiento en símbolo de la resistencia LGBT y decidió celebrar cada año con al principio una fiesta modesta y ahora todo un desfile donde cada año pasan distintas celebridades de la comunidad. Sobre todo, la cobertura mediática fue amplia, al grado de su conmemoración en distintas ciudades del país y la marcha del orgullo, cuya primera edición fue un año después de los disturbios. En aquel entonces la comunidad era tan diversa y dispersa que si no habría sido por este movimiento de los dueños de Stonewall, este acontecimiento sería solo un episodio más de gente contra polis en un bar que se quedó olvidada en los artículos periodísticos de la época.

«Somos un movimiento. Cuando nos hicimos cargo, nuestro objetivo era hacer de esto una iglesia gay, donde todo el mundo pudiera venir y regocijarse y donde todo el mundo pudiera lamentarse»

Kurt Kelly, uno de los dueños actuales de Stonewall

El resto es historia, ocurrieron más movimientos, la música electrónica empezó a hacer de las suyas más abiertamente, el segundo verano del amor, muchos más movimientos en Estados Unidos y finalmente a finales de 1990, el presidente Bill Clinton declaró al sexo mes del año como» el momento para celebrar el orgullo gay y lésbico».

Stonewall, un bar de» mala muerte» convertido en agente de cambio para la comunidad LGBTQ

El Stonewall Inn abrió sus puertas en 1967 como un club gay «privado», por un miembro de la mafia conocido como «Fat Tony» Lauria, integrante del clan Genovese. Este era uno de los pocos venues nocturnos exclusivos para homosexuales en la pequeña ciudad de Greenwich, Nueva York. Y estaba a pocos pasos de ser considerado un lugar ilegal, ni siquiera contaban con una licencia para vender licor. Nuestro revolucionario hijo de capos de la mafia había considerado como su mejor inversión para este lugar comprar varias latas de pintura negra, con el fin de ocultar todas las imperfecciones habidas y por haber.

Disturbios de Stonewall

«El bar era un tugurio, feo, sin agua corriente detrás de la barra. Si conocías el bar y tenías una botella de cerveza o una lata, las limpiabas porque podías pillar hepatitis por las bebidas. No era mucho, pero estábamos contentos»

Martin Boyce, quien acudía regularmente al recinto y estuvo presente en el momento de los disturbios

En un primer momento, la familia de Fat Tony no veía con buenos ojos el hecho de involucrarse en el sector entretenimiento para homosexuales. Pero las cosas cambiaron cuando vieron lo poderosamente lucrativo que puede ser un lugar que le dé espacio y comunión a las minorías silenciadas. Aun así la vinculación de los grupos criminales con la comunidad LGBTQI no era para nada nueva, esto se remonta a los años 30 cuando se vio la enorme hambre de estas mafias por controlar cualquier sector ilegal, como ahora lo siguen haciendo. Aunque la inversión fue mínima, se mostraron más entusiasmados cuando recuperaron este en la primera noche.

El boleto de entrada costaba un dólar entre semana y tres dólares los fines de semana, para esto los clientes tenían que firmar un registro donde la mayor pate de veces colocaban nombres falsos o en tono de broma. Los porteros tenían una misión muy específica y clave para este club, advertir a quien quiera pasar » Disculpe, solo para miembros» sobre todo a aquellos con finta de heterosexual, esto para brindar un espacio seguro a la comunidad y evitar el acceso de agentes encubiertos, aunque como se mostró en algunas ocasiones, este filtro no era suficiente para mantenerlos a raya.

Cabe mencionar, este recinto se convirtió rápidamente en refugio para adolescentes LGBT sin hogar, mujeres trans afroamericanas, lesbianas y dragqueens. El simple hecho de acondicionar un espacio para que pudieran bailar los distintos miembros de la comunidad más colorida del mundo era un acto revolucionario, ni siquiera podían echarse una buena pieza y mover su cuerpo al ritmo de los beats en aquel entonces.

Muchos de los asistentes describen a Stonewall como una especie de arca de Noé para homosexuales, había desde gays con traje hasta drag queens y adolescentes vagabundos que habían hecho de la calle y la noche su forma de vida.

Aunque después del conflicto, Stonewall se convirtió en un referente de la vida nocturna gay, el edificio original fue cerrado. Fueron arrendados para diferentes negocios, entre ellos una tienda de bagels, un restaurante de comida china y una tienda de ropa. En 1990 se abrió un nuevo bar que poco después pasó a llamarse Stonewall y hoy es el lugar donde muchas personas se reúnen para conmemorar ese día especial, el lugar original es hoy una propiedad privada.

El legado de Stonewall

“Cuando vas a una marcha del Orgullo y ves gente parada a un lado de la carretera observando y luego alguien da el primer paso fuera de la acera para unirse a los manifestantes, eso es Stonewall nuevamente”.

Virginia Apuzzo

Aunque en la actualidad ya no se persigue legalmente a alguien por ser homosexual, transexual, bisexual o asexual, lo cierto es que aún tenemos mucho camino que recorrer. Tal vez ya no sea ilegal en la mayoría del mundo pertenecer a esta colorida comunidad, pero, eso no quiere decir que todos quienes viven en estos lugares lo vean con buenos ojos. A diario leemos noticias de homosexuales siendo discriminados en un establecimiento determinado, los bisexuales siendo acosados en internet por mera ignorancia o morbo y transexuales siendo asesinados en verdaderos crímenes de odio. Eso sin dejar de lado los atentados y tiroteos masivos cometidos por supremacistas y religiosos extremos en discotecas, bares e incluso en marchas (pongamos de ejemplo lo que pasó en Pulse hace seis años).

Disturbios de Stonewall

Aunque, el movimiento por los derechos de la comunidad LGBT está lejos de ser una causa pérdida o una lucha sin sentido. Cuando en una marcha alguien recién salido del clóset o un aliado ondea la bandera multicolor hasta lo más alto que puede su mano, todos quienes alzaron su voz contra la autoridad ese aquel 28 de junio de 1969 están más que orgullosos. Cada vez que la música electrónica ahonda en sus raíces y las porta con orgullo, contribuyen con ese movimiento a favor de la expresión, la libertad y el orgullo.

La humanidad goza de más políticas e ideas que les permiten ser quien son sin necesidad de agarrarse a golpes con la autoridad en turno (al menos ya no tanto como antes). Como mencionamos arriba, Irán sigue prohibiendo la homosexualidad, Arabia Saudita tiene la pena de muerte para quien pertenezca a esta comunidad, siguen existiendo tiroteos y barbaries de otro tipo en discotecas, siguen bulleando al compañero trans en la escuela, continúan con el destierro de miembros de familia, la iglesia sigue teniendo terapias de conversión y dan pena de muerte aunque menos explicita (los homosexuales siguen siendo condenados al infierno), pero, podemos decir orgullosamente que poco a poco estamos convenciendo a la sociedad de que amar en todas sus formas es increíble y es simplemente una manifestación más de la diversidad humana, no una enfermedad, una aberración.

El levantamiento de Stonewall fue la primera piedra de todo este movimiento, y ahora es recordado como uno de los momentos más icónicos de la historia. Siendo estrictos, no fue la primera vez que un movimiento LGBT se daba en esos años, pero, este fue sin duda lo que permitió que hoy conmemoremos un pride en el que cada vez somos considerados como humanos con mucho amor que dar.

Fuentes consultadas en este artículo


Nancy Gómez

Amante de la música electrónica y curiosa acerca de la mecánica dentro de la industria. Egresada de comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México . Especialista en marketing digital y Relaciones Públicas.

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