Jaieros: La primera era de la música electrónica en México.

Nota por Juan Rogelio Ramírez Paredes

¿Cuál es la causa por la que la música high energy pudo lograr una aceptación masiva durante la década de los ochenta? Esta es la pregunta que orienta esta pequeña reflexión.

Durante la década de los ochenta, el país atravesó un proceso de crisis y recesión económicas que tuvo profundos efectos sociales. Uno de tales efectos fue la marginalización de la juventud. Al respecto, diferentes discursos sociales les ofrecieron cobijos de identidad. Un segmento de tales discursos fue el que tuvo que ver con la música.

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En el caso del high energy se trató de un discurso que parecía una moda venida de las industrias culturales. Sin embargo, el sentido social de escucha de esta música, la forma en la que fue emplazada (a través del Luz y Sonido) y las prácticas colectivas que generó, plantearon un cierto tipo de identidad estética, valga decir, una identidad sociomusical.

La identidad jaiera se orientó sobre de elementos audiovisuales estéticos que proponían una utopía dancística, lúdica, glamorosa, elegante e hipertecnológica al alcance de todos. Precisamente, el grueso de la comunidad simpatizante provenía de sectores populares, es decir, aquellos que vivían un proceso de marginalización creciente y opuesto a esta utopía estética.

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Muchas de estas prácticas resultaron profundamente llamativas debido a su novedad: en el arreglo, el maquillaje masculino se generalizó sin necesarias connotaciones homosexuales; las publicidades de los eventos construyeron una estética en donde se planteaba un sentido fantástico de las cosas, un mundo encantado en una realidad cruda y difícil; el baile codificó una sofisticación dancística reconocible para los practicantes y les permitía una liberación extática del cuerpo y la mente; finalmente, propuso un sentido de cohesión social mediante un sentido de pertenencia.

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De tal modo, aquellos que décadas después optaron por nombrarse “jaieros” y ya no “discos”, encontraron en esta música una forma de integración social y de liberación personal que contrastaba con la falta de integración real institucional. En ese sentido, el mundo del high energy probablemente resultaba más atractivo y auténtico que el resto del mundo social. A partir de allí, fueron construyendo una historia…

Juan Rogelio Ramírez Paredes es el autor del libro “De colores la música: lo que bien se baila… jamás se olvida”. Una publicación de culto que como bien describe en su contraportada, se trata de una primera historia sobre la música hi-NRG y sus audiencias en la Ciudad de México.  Profesor e Investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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