Cuando se te enchina la piel y no es por frío.

Nota por @minervaoatenea

¿Saben qué es lo más divertido de haber llegado muy joven a hacer lo que más te gusta? ¡Joder escuincles con historias de guerra!

Una que lleva ya, tres brechas generacionales, a mis treinta años, llevo tres, si incluyo a mi propia generación porque francamente yo me adelanté mucho a la mía. Por lo menos, musicalmente hablando.

Por esta temporada, los enfermitos por la música electrónica de aquella ya lejana tercera era, de finales de los 90’s y principios de los 2000’s, llegamos a esta viña del señor de la mano de un género que oscila entre los 125  y 160 bpms (beats por minuto para los legos),

Primo cercano del Goa hindú, pariente negado de la era New Age, y del deep house: El trance.

Y es que mis amores, mis criaturas del señor de la red, mis bebés de luz, no, la música electrónica no es algo que haya llegado a México de la mano del EDM después del 2010, no, no. Y costaba muchísimo encontrar de entrada una estación de radio  decente, e importar revistas especializadas de España, Reino Unido, Canadá y algunas veces de Canadá, porque las de Estados Unidos siempre han apestado la verdad.

A través de esa escasa oferta llegaba a nosotros el fascinante mundo del trance.

Fue más o menos por esa temporada entre 2001 y 2004 que comenzaron a llegar los primeros eventos  con Dj’s internacionales a México, y fue, justamente de la mano de grandes de Djs del trance.

Y es que era todo un ritual prepararse para este tipo de eventos, que de verdad eran raros y casi siempre ocurrían entre octubre y enero. Cuando los Dj’s no estaban tocando en Ibiza y se podían permitir el lujo de conocer, parajes desconocidos para ellos como México, que en ese momento de la historia no era una constante obligada para ellos.

Nuestros templos eran clubes como el Root’s Magic Club (el magic para los más rucos o Aqua, Premier para los más jovenes)

Desde Jennir René, Blank & Jones, Aly & Fila, Rank 1, Andy Moor, José Amnesia, Rank 1, Markus Schulz  y ya después nombres que se hicieron habituales como Paul van Dyk, Tiësto o Armin van Buuren.

La etapa de los grandes masivos comenzó con dos holandeses, uno dice que se nos casa a sus 48 años – a ver si cierto- y el otro andaba por la vida con cara de no rompo un plato.

 

Para dos generaciones, la temporada de frío en México significa dos cosas: Fiesta y trance, que al mismo tiempo que cala los huesos, hace latir los corazones a entre 125 bpm o por 160 bpm.

 

Dedicado a la memoria de Helena Copto.

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